Troya: La Fascinación de Heinrich Schliemann
Lic. Miguel Angel García Alzugaray

Hasta hace un siglo, los sabios modernos consideraban que los poemas homéricos eran sólo fábulas. Estaban seguros de que nunca había existido realmente la ciudad de Troya ni se había producido sitio alguno. Estaban convencidos de que todo ello era invención y mito de los griegos.

Pero un joven alemán llamado Heinrich Schliemann, nacido en 1822, leyó los poemas homéricos y se sintió fascinado por ellos. Estaba seguro de que eran historia verdadera (excepto en lo concerniente a los dioses, claro está). Su sueño era excavar las antiguas ruinas en las que había estado Troya y hallar la ciudad descrita por Homero.

Se dedicó a los negocios y trabajó duramente a fin de obtener la fortuna que necesitaba para realizar la investigación, y estudió arqueología para tener los conocimientos necesarios. Todo ocurrió como lo había planeado. Se hizo rico, estudió arqueología y la lengua griega, y en 1870 se marchó a Turquía.