MAAT Y EL OJO DE HORUS
Lic.Miguel Angel García Alzugaray

Para los sacerdotes egipcios existía una vinculación estrecha entre Maat y Horus. Cuando este recuperó su Ojo y triunfaron sus derechos a la sucesión de Osiris lo que realmente sucedió es que se produjo el triunfo de Maat. El orden natural del mundo se había restablecido nuevamente. El Ojo de Horus era para los egipcios el símbolo de algo que había sido dañado y que debía ser sanado o restituido. El orden, que había sido perturbado por el malvado Seth, debía ser repuesto para que Maat imperase.

Los reyes debían hacer ofrendas de Maat en los cultos a las divinidades que se realizaban diariamente en los templos egipcios. Maat, el orden y la justicia, era el alimento genérico de los dioses y era función del faraón, que este tenía que delegar en los sacerdotes por motivos obvios, que todos los días Maat se ofreciera a cada dios en cada uno de los santuarios egipcios. En este contexto, el Udyat, nombre que significaría "lo que está completo", en cuanto imagen de algo perturbado que había sido luego restituido, fue considerado como una ofrenda especialmente significada que junto a Maat se debía ofrecer a los dioses.

Se pensaba que el Ojo de Horus tenía efectos muy favorables sobre la salud de dioses y hombres ya que había sido la ofrenda que Horus había presentado a Osiris para conseguir devolverle la vida. Ese es el motivo de que en los templos egipcios abunden las imágenes en las que el rey está ofrendando a la divinidad una estatuilla de Maat y una representación del Udyat. De este modo la estatua de la divinidad recibía del faraón, heredero de Horus, justicia (Maat) y salud (Udyat). Gracias a la magia de estos símbolos la vida impregnaba la estatua del dios y se aseguraba el orden y la armonía del cosmos.

Veamos uno de los textos en los que el sacerdote oficiante, asimilado a Thot, hace la ofrenda del Ojo de Horus con la pretensión de que el alma del dios retorne a su estatua: "He venido hacia ti, yo soy Thot que busca el Ojo sagrado Udyat para su señor. He venido, he encontrado el Ojo sagrado y te lo entregó". A continuación, el oficiante entregaba al dios su corona, colocándola sobre su cabeza. De ese modo, diariamente, se conseguía que la estatua del dios a la que se rendía culto en el santuario contase con su espíritu (ba), gracias al Ojo de Horus, y con su poder (sejem) gracias a la corona.

Cuando un nuevo rey era coronado, su ascensión al trono, una vez superados los peligros que acechaban en ese momento de inquietud especial, se asimilaba con la imagen del Ojo de Horus triunfante sobre Seth.

Al respecto es bueno recordar que situados en el contexto del enfrentamiento entre los dioses Horus y Seth, los aspectos mitológicos y simbólicos que entraña la leyenda del Ojo de Horus, el Udyat de los antiguos egipcios, se insertan a modo de segunda parte en el popular mito de Osiris, del que se nos han transmitido sugerentes imágenes por el helenista Plutarco en su obra "Isis y Osiris".

Plutarco, en ese texto, nos ofrece abundante información sobre las creencias de los sacerdotes egipcios en relación con la muerte y retorno a la vida del que habría sido según la leyenda un antiquísimo rey que habría traído la civilización al valle del Nilo. Antes de Osiris los hombres se habrían distinguido por arrastrar una existencia llena de privaciones, muy similar a la que llevan las bestias salvajes. Osiris, una de cuyas acepciones es la de Unnefer, el ser que es siempre bueno, habría de ser, sin embargo, asesinado por su hermano Seth, que sentía envidia y ansiaba usurpar su trono.

Gracias a los poderes mágicos, Isis y Anubis habrían de reconstruir el cuerpo del muerto, en el que seguidamente Thot, el gran dios de Hermópolis, habría de insuflar de nuevo la vida, convirtiéndose así Osiris, desde entonces, en la divinidad que reinaba en el mundo de los difuntos, en el Occidente, en la Duat. Osiris, que había sufrido la traición y la muerte, habría de renacer gracias al amor intenso de Isis y fue así como los Misterios de su pasión, que según Plutarco habrían sido instituidos por la propia Isis, habrían de ofrecer a los hombres una esperanza cierta de vida eterna tras la muerte.

La confrontación entre Horus y Seth, reflejo de antiquísimos conflictos predinásticos, habría de hacerse más nítida cuando en tiempos posteriores, ya en los momentos del Reino Antiguo, esas disputas se insertaron en el contexto del mito de Osiris, ya que ahora Seth pasaba a encarnar el caos, la hostilidad y en general todo lo que se consideraba negativo, en cuanto asesino de su hermano, en tanto que Horus, por contra, se convertía en el paladín de la justicia

Un texto que hoy conocemos como "Las aventuras de Horus y Seth, Fechado en los tiempos de Ramsés V (hacia 1160 a.C.), si bien su origen posiblemente haya que remontarlo a los tiempos del Reino Medio, ", en el que se narran las disputas entre los dos dioses por la herencia de Osiris nos refiere que: Thot presenta al Señor Universal el Ojo-Udyat y más adelante será Shu, dios del aire, el que solicite que el Ojo sea entregado a Horus. El Ojo, adquiere en la narración un claro simbolismo de fuente legitimadora de la sucesión real. Los dioses presentan el Ojo, símbolo de la herencia de Osiris, y desean que sea adjudicado a Horus.

El texto que hemos consignado termina ofreciéndonos la imagen de un dios supremo, Atum-Re, que tiene razonables dudas de la solución que debe ofrecer a los litigantes.

Fechados en el Reino Antiguo, los "Textos de las Pirámides" nos ofrecen abundantes referencias a esos enfrentamientos entre Horus y Seth. Veamos a modo de ejemplo la Declaración 359. En ella el espíritu del rey fallecido manifiesta estar dispuesto a enfrentarse a Seth para conseguir que el Ojo sea restituido a su legítimo dueño, Horus. Thot, igualmente, se manifiesta también partidario de la causa del hijo de Osiris:

"Horus ha gritado a causa de su ojo, Seth ha gritado a causa de sus testículos, y salta el Ojo de Horus, que ha caído en aquel lado del Canal Sinuoso, de forma que pueda protegerse de Seth. Thot lo vio en aquel lado del Canal Sinuoso cuando el Ojo de Horus saltó a aquel lado del Canal Sinuoso y cayó en el ala de Thot en aquel lado del Canal Sinuoso. Oh vosotros dioses que cruzáis sobre el ala de Thot a aquel lado del Canal Sinuoso, al lado oriental del cielo, con el fin de litigar con Seth por el Ojo de Horus. Yo cruzaré con vosotros sobre el ala de Thot a aquel lado del Canal Sinuoso, al lado oriental del cielo, y litigaré con Seth por el Ojo de Horus".

El Ojo de Horus, dado su intenso poder mágico, se utilizó muy frecuentemente como amuleto o talismán que protegía a los difuntos. Con esa finalidad se solía colocar en las momias, sobre la incisión que se practicaba en el abdomen del difunto para retirar los órganos internos. Se pensaba que el Udyat protegía contra encantamientos negativos al difunto al mismo tiempo que le proporcionaba visión y luz en el más allá.