LA CIVILIZACIÓN CRETENSE.
Lic. Miguel Angel García Alzugaray

Creta es la mayor de las islas egeas; tiene unos 260 km de longitud y entre 12 y 60 de anchura. La cruzan cordilleras separadas por breves zonas de colinas y llanuras aptas para el cultivo. Situada en el punto de intersección entre Asia, África y Europa, estaba destinada a convertirse en el punto de encuentro de diversas corrientes civilizadoras. Algunos historiadores identifican Creta con Kefti o Keftiu, cuyos embajadores aparecen nombfados y representados muchas veces en las inscripciones del templo del faraón Thutmosis III. Homero la describe fértil, hermosa, con abundantes ciudades y muy poblada, cuando la grandeza cretense no era más que un lejano recuerdo. El descubrimiento de esta civilización constituye una de las mayores conquistas de la arqueología moderna. Las excavaciones, iniciadas por Evans a principios del siglo XX, sacaron a la luz innumerables restos. Se analizaron entonces las obras de Homero y los mitos helénicos y se examinaron los textos hallados. Al principio, la escritura cretense fue pictográfica. Recibió el nombre de jeroglífica porque sus caracteres se asemejaban a los egipcios. Hacia 1.700 a.C. se adoptó una escritura más simple, llamada LINEAL A, porque los signos aparecen trazados con líneas sencillas. Hacia 1.450 a.C. la sustituyó la LINEAL B, que no se empleó solo en Creta, también hay ejemplos en Pilos y Micenas, en la Grecia continental. En 1952-1953 el inglés M. Ventris consiguió descifrarla y descubrió que servía para transcribir un dialecto griego arcaico. NI la pictográfica ni la Lineal A han sido descifradas aún. No obstante, los textos en Lineal B tampoco aportan mucha luz sobre Creta, pues se trata de simples anotaciones, nóminas, facturas... Se supone que, además de la arcilla, se utilizarían otros materiales como soporte de la escritura (la madera, la corteza del árbol, el papiro), que no han resistido el paso del tiempo. Las llamas que tantos palacios incendiaron sirvieron para endurecer las tablillas de arcilla que nos han llegado. En la actualidad es posible reconstruir la historia de Creta solo en sus líneas generales. Muchos de sus aspectos permanecentodavía oscuros.
La civilización cretense recibe el nombre de MINOICA, de Minos, el legendario y poderosos señor de Cnossos. Suele considerarse que "minos" sería más bien un título. El periodo más antiguo (MINOICO ANTIGUO) se desarrolló en el transcurso del III milenio a.C. Creta se hallaba integrada en la uniforme cultura egea. En la isla, como en las demás áreas culturales, se extendieron las técnicas de transformación de los metales, que dieron lugar a un incremento de los intercambios mercantiles. Después del 2.000 a.C. el poder político, quizá inicialmente dividido entre los señores de Malliá, Festos y Cnossos, acabó concentrándose en manos del soberano de la última ciudad, aunque se desconoce como se llegó a esa situación. En cualquier caso, parece que estos señores eran considerados como reyes-sacerdotes. Hicieron construir grandes palacios en torno a un amplio patio central y comprendían numerosos locales para vivienda, salones de recepción, vestíbulos, corredores, talleres artesanos y almacenes. Sus ruinas ponen de manifiesto no solo el alto nivel artístico, también la calidad y habilidad de sus constructores. En las proximidades de los palacios se levantaban lujosas viviendas, probablemente reservadas a los nobles. En derredor crecían las ciudades, a menudo, bastante populosas, como Cnossos, que según los cálculos de los especialistas contaba con unos 100.000 habitantes, y era el mayor centro urbano del Mediterráneo. Los hallazgos arqueológicos muestran que en la primera mitad del siglo XVII a.C. los edificios fueron destruidos por una gran catástrofe: tsunami provocado por el volcán de Thera (hoy Santorini). Sin embargo, pudieron rehacerse y sobre los cimientos de los antiguos edificios se elevaron otros, si cabe, más grandiosos. La falta de fortificaciones hace pensar que en este periodo la paz predominaba en la isla. Además, una poderosa flota garantizaba la defensa de Creta y controlaba las rutas comerciales. Se exportaban telas, cerámicas, joyas y manufacturas metálicas a Egipto, Siria, Asia Menor, Grecia continental e incluso Sicilia y el sur de Italia. Y de allí importaban todo tipo de materias primas como papiro egipcio, maderas fenicias, minerales de Asia Menor... En torno a 1.450 a.C. un grupo de griegos consiguió desembarcar en la isla y asentar su dominio en la región de Cnossos. Las otras localidades mantuvieron una precaria independencia. Los griegos invasores aceptaron la civilización minoica más evolucionada. Poco tiempo después, hacia el 1.400 a.C. Cnossos fue arrasada, siguiéndole el resto de ciudades cretenses (Hagia Triada, Mallia, Festo, Myrto...). Permanecen desconocidos los autores y las causas. Desde rebeliones contra los griegos recién llegados, nuevas oleadas de invasores o destrucciones naturales. Las numerosas y amplias lagunas históricas no permiten la reconstrucción de forma continuada de la historia política de Creta. Las mismas dificultades nos encontramos para estudiar otras formas de civilización, como la vida cotidiana, las costumbres y las concepciones religiosas. Los numerosos frescos apenas nos permiten conocer una especie de culto al toro y la existencia de una divinidad de la fertilidad, con serpientes en los brazos. El LABRYS o doble hacha sería probablemente el símbolo de una deidad masculina desconocida.