MEDA DE ODESSA: LA ESPOSA TRACIA DE FILIPO II
Lic. Miguel Angel García Alzugaray

Estimados amigos:


A principios de la primavera del 342 a.C, comenzó Filipo la conquista definitiva de Tracia. Asumiendo el papel de libertador de las ciudades griegas fronterizas a esa región desarrolló su campaña. Todo el mundo sabía que aquello era una verdadera guerra de conquista y a regañadientes aceptó la excusa. Tracia fue sometida, creándose con sus territorios la primera provincia macedonia. La labor que se efectuó fue ingente, estableciendo colonias, fundando ciudades y asentando colonos. Las pequeñas polis griegas de la zona hicieron una alianza con Filipo. Al frente de la provincia puso un gobernador que más bien parecía un Sátrapa, a imitación no de las tradiciónes griegas, sino de los persas que ya soñaba con destruir.

En el 341 a.C, el rey Cothelas concluyó un tratado con Filipo II de Macedonia, haciéndose su vasallo. Esta relación se fortaleció cuando la hija de Cothelas, la princesa Meda de Odessa, se casó un año después con el rey macedonio.

La desposada tenía apenas 16 años mientras que Filipo había cumplido 42.

El rey Cothelas, también conocido como Gudila, era un monarca de Getae quien gobernaba un área cerca del Mar Negro, entre Thrace del norte y el Danubio (actual Bulgaria). Su régimen también incluía el puerto importante de Odessos.

Meda de Odessa, una joven no exenta de cierta belleza salvaje, hizo su entrada triunfal en Pella, con toda la pompa de una princesa bárbara, acompañada de decenas de carros repletos de regalos para Filipo, en los que brillaban el oro y la plata, con una ostentación que pocas veces se había visto en la capital macedonia. De ella se decía que era una excelente arquera que cabalgaba al lado de su padre en las cacerías y batallas desde que tenía 12 años, mostrando un valor digno de una amazona.

Según refiere Teopompo de Quíos, al principio la nueva desposada de FilipoII le pareció a la reina Olimpia de Epiro, una reproducción de Audata, la princesa iliria que fuera la primera esposa de éste, aunque a diferencia de aquélla, en la chica tracia se notaba cierto refinamiento en sus costumbres, prueba de que había estado en contacto desde su niñez con la cultura griega.

Aunque no tenía ningún deseo de tolerar nuevas rivales en la corte, la posesiva madre de Alejandro Magno pronto comprendió que la muchacha tracia no constituía un peligro para sus planes de que su hijo fuese el único sucesor de Filipo, llegando incluso a tomarle cierto afecto a esta joven, "que en la fría Pella añoraba la cálida brisa marina de su tierra natal".

Este casamiento nos lleva a la siguiente reflexión: Los macedonios no practicaban la poligamia en la época del helenismo, y no hay constancia de que hasta entonces fuese una costumbre admitida en la casa real. Pero es indiscutible que Filipo II no sólo rompió la tradición al respecto, sino que incluso impuso todo un récord.

La siguiente relación de sus esposas oficiales y concubinas reconocidas lo demuestra.

1 Audata (princesa iliria). Esposa 359 a.C

Hija Cinane 358 a.C

2 Fila (princesa de Elimea ). Esposa * 358 a.C

Hijo: Carano 340¿¿

3 Filina(bailarina tesalia)Amante 358 a.C

Hijo Filipo Arrideo 356 a.C

4 Olimpia ( Esposa principal y reina legítima) Epiro 357 a.C

Hijos: Alejandro 20 de julio 356 a.C

Cleopatra 355 a.C

5 Nicesípolis (aristócrata tesalia) amante 345 a.C

Hija: Tesalónica 342 a.C

6 Meda de Odesa (princesa tracia). Esposa 340 a.C

7 Cleopatra (Eurídice) (aristócrata macedonia). Esposa 337 a.C

Hija: Europa 336 a.C

*Nota: En algunas cronologías, Fila se consigna como la primera esposa y Audata como la segunda.

¿Fue entonces como parece el matrimonio con Meda de Odessa un mero enlace por razones políticas?. ¿Hubo amor entre los cónyuges en algún momento?. ¿Por qué Meda no tuvo descendencia con Filipo?.

Deplorablemente, después de las precitadas alusiones sobre la princesa tracia, nada conocemos de la vida en palacio de esta nueva consorte real de Filipo ni de sus relaciones conyugales con el mismo.

No es hasta el asesinato del monarca macedonio en el 336 a.C que volvemos atener noticias de élla.

Por cierto, El único relato contemporáneo sobre las causas del regicidio que ha llegado hasta nosotros es el de Aristóteles, que comenta que Filipo fue asesinado porque Pausanias había sido ofendido previamente por los seguidores del general Átalo, suegro del rey.

Cincuenta años más tarde, el historiador Clitarco de Alejandría amplió este relato, cuya versión, tal vez embellecida, conocemos a través de Diodoro Sículo que refiere: En el año 337 a. C., Filipo se divorcia de Olimpia con la intención de volver a casarse con Eurídice, la joven sobrina del general Atalo. Para aplacar el descontento de Alejandro y de los nobles de Molosia (de donde era Olimpia) hacia Filipo por esta decisión, el rey macedonio tramó un matrimonio de conveniencia entre su propia hija Cleopatra y un hermano de Olimpia, Alejandro de Epiro, que era rey vasallo en Molosia.

Para la boda se organizaron grandes fiestas en Egas (primera capital de la

antigua Macedonia).

Concluído el banquete nupcial, todos se dirigieron al teatro para terminar allí el agasajo. Llegó Filipo, que se había vestido de blanco para la ocasión, y cuando se disponía a entrar en el recinto sin guardaespaldas (resaltando ante los embajadores griegos ahí presentes su cercanía al pueblo), se le abalanzó un joven noble macedonio miembro de su escolta llamado Pausanias de Orestis y le hirió en un costado. Filipo II murió al instante allí mismo.

El asesino inmediatamente intentó escapar y alcanzar a sus compañeros en la conspiración, que le esperaban con caballos en la entrada de Egas. Fue perseguido por Pérdicas, Atalo y Leonato, pertenecientes a la guardia real de Filipo y murió a sus manos.

Por su parte, según relata el propio Teopompo, del cual en buena medida se hace eco N.G.L.Hammón: al morir Filipo tenía 46 años. Su otra esposa, la princesa Meda de Odessa que se encontraba entre los invitados de la corte a la ceremonia, al verlo caer corrió hacia él gritando ¡Asesino!, !ha matado al rey ! Abalanzándose sobre el cadáver ensangrentado del monarca que se encontraba tendido en el suelo, mientras invocaba llorando con terribles lamentos a sus dioses Zalmoxis y Gebeleicis, así como a Orfeo y Dioniso. Luego de besar varias veces al occiso con visibles muestras de cariño y ponerle un poco de tierra en su mano derecha que cerró con delicadeza sobre el pecho inerte de su marido, se suicidó ante los atónitos ojos de los presentes, clavándose de un solo golpe en el corazón un puñal que portaba, para seguirle al Hades. Los dos cuerpos quedaron largo rato abrazados sobre la arena en una macabra escena que pocos olvidarían, sin que nadie se atreviera a separarlos.

¿Esta dramática acción fue el resultado de una amnegada devoción hacia su esposo, o fue impulsada por fanáticas creencias religiosas?. Se pueden hacer muchas conjeturas al respecto, pero no sabemos la verdadera razón.

Sin embargo, al parecer lo ocurrido tuvo un gran impacto emocional en los presentes. Los macedonios, pueblo de aguerridas y rudas tradiciones, pero que no estaba acostumbrado a ver tales expresiones de póstumo amor por parte de sus reinas consortes, lleno de admiración sepultó los restos de Meda en una urna de oro, con grandes muestras de dolor, en una estancia contigua al sepulcro de Filipo II, cubriéndola con una montaña de flores, después de colocar sobre la misma su magnífico atuendo de valiente guerrera tracia, ponienndo a su diestra el dorado carcaj repleto de flechas y el poderoso arco curvo escita, que su padre, el rey Cothelas, le había regalado antes de partir hacia Pella.

Paradójicamente, sería la princesa tracia y no Olimpia u otro de sus amores, quien acompañaría por toda la eternidad al promiscuo Filipo II de Macedonia.

La tumba de Filipo se construyó de forma apresurada y sobre ella se erigió un túmulo de unos 12 metros de altura y 100 de diámetro.

La tumba estaba llena de objetos de gran lujo. El oro, el marfil, la plata y otras piedras preciosas abundaban. Había infinidad de objetos de bronce y casi no había lugar para la cerámica. La tumba imitaba un templo. La formaban dos cámaras de 4´5 metros de lado cada una. La decoración pintada parecía hecha con cierto descuido, como si se tuviera prisa.

El friso mostraba una escena que retrataba las actividades del monarca en la gran reserva de caza real de la Alta Macedonia. A la izquierda, mientras que un cazador mataba a un venado, ayudado por un perro, un caballero, en la parte posterior, perseguía a otro ciervo. A su derecha, dos infantes atacaban a un jabalí con su lanza.

La escena de la derecha era más dramática: dos caballeros salían de uno y otro lado y se preparaban para dar el golpe fatal a un león rodeado por dos cazadores de a pie. El caballero barbudo representaba al rey Filipo II, y en el eje de la fachada se veía Alejandro. Este mural trataba de poner de manifiesto la valentía de la dinastía macedónica, de acuerdo con una imagen de la soberanía de los reyes de influencia oriental.

Sobre la macisa urna funeraria de oro de Filipo, se colocó unapreciosa Nike de oro y plata, que había sido adorno de uno de los escudos del monarca. A su lado, se puso la espada preferida del rey, que era un regalo de bodas de Olimpia. La vaina de la espada estaba decorada con tiras de oro y el extremo era de marfil tallado con exquisita maestría.

Esa tumba parece que ha llegado a nuestro tiempo intacta, no saqueada. Fue excavada en el año 1.977.

Hubo varias campañas para localizarla a partir de 1.952, y en las primeras no se obtuvieron resultados. Fue posteriormente, en 1.976 y 77 cuando se localizó la tumba.

Se halló efectivamente una Victoria, de oro y plata, que parecía haber sido parte de un gran escudo. La vaina de una espada estaba decorada con tiras de oro y el extremo era de marfil. Éstos y otros muchos objetos fueron datados entre los años 350 y 325, lo que apunta a Filipo II como el personaje allí enterrado. Estos hallazgos se encuentran en el Museo de Tesalónica.

En la actualidad, algunos arqueólogos consideran que el segundo sarcófago hallado en una estancia separada de la tumba del gran túmulo real de Vergina puede pertenecer a Meda de Odessa.

A pesar de estas evidencias,otros investigadores prefieren ver en ella la tumba del medio hermano de Alejandro Magno, Filipo Arrideo, muerto en el 317 a. C por orden de Olimpia de Epiro.

En cuanto a los funerales del rey y de su esposa tracia se sabe también que fueron organizados por la propia Olimpia que tan pronto conoció lo sucedido regresó a la carrera desde Dodona, Epiro, donde se encontraba exiliada. Sus cuerpos fueron quemados en la misma pira y sus restos, luego de ser lavados con el mejor vino y envueltos en un costoso paño rojo, fueron sepultados en la misma tumba, al más puro estilo homérico.

En el panegírico del rey, el historiador Teopompo que al parecer se encontraba en esos días en Macedonia, llegó a afirmar que Europa no había producido nunca un hombre tan grande como Filipo. El monarca, subrayó, fue un organizador brillante, un general audaz y un diplomático extraordinario. Convirtió a Macedonia en el primer estado de Grecia y lo hizo, paradójicamente, cuando el país se hallaba más agotado y débil que nunca.

En resumen, Filipo consiguió algo que nunca nadie había logrado antes: la unificación de toda la Península Balcánica bajo el mando macedónico, con lo que puso los fundamentos para los grandes éxitos de su hijo y sucesor Alejandro Magno.

Después de estos cruciales acontecimientos, Olimpia, como reina madre y esposa legítima, se quedó durante un tiempo como dueña de la situación. Dejó a Alejandro en Egas y regresó a Pella, donde ordenó que ahorcaran a Eurídice, la joven esposa de Filipo. Y presa de una especie de trance orgiástico que recordaba el de las enloquecidas Ménades de la famosa tragedia de Eurípedes, arrojó vivos a Europa y a Cárano, los hijos de sus rivales Eurídice y Fila respectivamente, a las llamas del altar real, como ofrenda a los dioses.

Muchos historiadores, entre ellos Plutarco en sus "Vidas Paralelas", alegan que Alejandro, cuando se enteró del asesinato de la reina Eurídice y de su infante princesa Europa, se enfadó con su madre Olimpia pero no la castigó. Finalmente, Alejandro Magno les hizo un funeral a su madrastra y a su niña y las mandó enterrar en el Cementerio de Aigai, Vergina.

A pesar de estas reticencias iniciales, al cabo de cierto tiempo, Alejandro, inspirado tal vez por los consejos y la drástica actuación de su madre, acusó de alta traición al general Atalo el tío de la precitada Eurídice, ante la Asamblea de los Macedonios que aprobó hacerlo ejecutar sin muchas contemplaciones, al igual que a sus otros opositores, entre los que se encontraba su primo Amintas.

La Asamblea de los Macedonios tomó la decisión de acuerdo con la tradición de "aquellos unidos por la sangre con un traidor debían ser ejecutados" o sea, la ley macedónica según la cual los parientes de aquéllos que hubieran conspirado contra el rey debían ser ajusticiados con ellos. De hecho se acababa de descubrir que Atalo había mantenido una sospechosa comunicación con el orador ateniense Demóstenes, ahora el principal opositor y enemigo notable de Alejandro en Grecia.

Fin

Fuentes:

Fragmentos de la obra de Teopompo. Texto francés, con introducción y anotaciones en este idioma, en el sitio de Philippe Remacle (1944 - 2011): trad. de Eugène Cavaignac (1876 - 1969); ed. de 1912, en París.

-Claudiano: Guerra contra los getas. Texto francés en el sitio de Philippe Remacle (1944 - 2011): trad. de Charles Héguin de Guerle (1792 - 1881) y Alphonse Trognon; ed. de 1838 de Charles-Louis-Fleury Panckoucke (1780 - 1844), en París.

-Peter Levi. Grecia cuna de Occidente. Ediciones Folio S.A.

La Historia y sus protagonistas. Ediciones Dolmen 2000

-Elizabeth Donnelly Carney, Women and monarchy in Macedonia, p. 236-237.

-D. M. Lewis; John Boardman; Simon Hornblower; M. Ostwald, eds. (2008). The fourth century B.C. The Cambridge ancient history. 6 (7 ed.). Cambridge: Cambridge University Press. ISBN 978-0-521-23348-4.

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