MISTERIOS DE LA ANTIGUA GRECIA
¿EXISTIÓ REALMENTE AGAMENÓN?

¿EXISTIÓ REALMENTE AGAMENÓN?


Son muchos los mitos y leyendas que rodean el nombre de Agamenón. Famoso por su coraje, su dignidad y su poder. Estatuas en honor a él fueron erigidas en diversos lugares de Grecia, adorado como un héroe. Deél diría Homero:

"y sus ojos y su cabeza son como los de Zeus, su faja como la de Ares y su pecho como el de Poseidón".​

Agamenón es pues entre los héroes griegos lo que Zeus entre los dioses del Olimpo. Esta idea parece haber guiado a los artistas griegos, pues en varias representaciones de Agamenón aún conservadas, hay un reseñable parecido con las representaciones de Zeus.

No en balde, en la Ilíada, el emblema de su poder y su majestad es un cetro, obra de Hefesto, que Zeus había dado a Hermes y éste a Pélope, y de él lo heredaría Atreo y de éste Agamenón.​

Sin embargo, si existe un personaje histórico cuya figura sigue siendo centro de debates, este es sin duda Agamenón, legendario rey de Micenas.

Cuando en 1876 Heinrich Schliemann abrió el llamado Círculo A de tumbas de Micenas, allí encontró un total de 20 cadáveres y unos ajuares abundantísimos y muy ricos, dotados de armas, herramientas y recipientes de bronce, vasos cerámicos y de plata, piezas de marfil y ámbar, y también objetos de oro.

De estos últimos el más llamativo era una máscara de oro macizo a la que, como Agamenón era el rey de Micenas que encabezó la expedición griega contra Troya, le fue puesto el nombre de este monarca por el propio Schliemann, dando por sentado que el cuerpo hallado debajo correspondía al mismo personaje.

La máscara se encuentra hoy expuesta al público en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas mientras que el Museo Arqueológico de Micenas expone una copia de la misma.

¿Qué sabemos sobre este mítico rey?.

Según el poeta Homero, Agamenón era hijo del rey Atreo. Compartió su crianza con su hermano menor Menelao y su primo Egisto, hijo de Tiestes. Al alcanzar la adultez, los hermanos fueron enviados a buscar a su tío Tiestes, que había sido expulsado de Micenas.

Una vez que lo hallaron en Delfos, lo entregaron a su padre, el rey Atreo, y éste lo encerró en una mazmorra.

Con Tiestes en su poder, el rey le ordenó a Egisto que matara al prisionero, pero el joven reconoció a su padre y asesinó a Atreo. Con su padre ya en libertad, expulsaron a Agamenón y Menelao, y Tieste ocupó el trono de Micenas. Los dos hermanos desterrados pasaron años deambulando hasta que llegaron a Esparta, donde el rey Tíndaro les ofreció no sólo refugio, sino la mano de sus hijas. Menelao se casó con Helena y Agamenón con Clitemnestra, unión de la cual nacerán Ifigenia, Electra y Orestes.

Menelao heredó el trono de Esparta y todas las riquezas del reino. Pero Agamenón estaba decidido a recuperar su lugar en Micenas y vengar la muerte de su padre. Su devota esposa Clitemnestra lo apoyó y juntos permanecieron en Micenas escondiendo sus verdaderas identidades.

Con el tiempo, Agamenón consiguió levantar al pueblo micénico contra el gobierno de Tiestes y Egisto, aunque la versión de Homero dice que recuperó su trono de modo pacífico. Como rey, incrementó su poder, conquistando territorios como Sición y Argos.

Cuando Homero atribuye a Agamenón la soberanía sobre todo Argos,​se refiere al Peloponeso o a su mayor parte, pues la ciudad de Argos era gobernada por Diomedes.​ Estrabón también señala que el nombre de Argos era usado a veces por los poetas trágicos como sinónimo de Micenas.

Cuando París se llevó consigo a Helena, Menelao y Agamenón convocaron a sus ejércitos para organizar el ataque a la ciudad de Troya. Agamenón fue elegido comandante en jefe y consultó al adivino Calcante, que predijo que los griegos enfrentarías a los troyanos durante nueve años, pero al décimo la ciudad caería. Antes de partir, el poderoso rey mató un ciervo consagrado a la diosa Artemisa, la cual enfureció y envió sobre el ejército griego una peste y detuvo los vientos, de manera que las embarcaciones no pudieran navegar hacia Troya.

Calcante le informó al rey que la única manera de aplacar la ira de la diosa era sacrificando, como compensación, a su hija Ifigenia. La niña, engañada, fue llevaba hacia un altar de sacrificios, pero la diosa la salvó en el momento previo a su muerte, sin que nadie lo notara. Artemisa había probado a Agamenón, tal como Dios a Abraham. Tras la muestra de devoción del rey, los vientos regresaron y el ejército partió hacia Troya.

Luego de la victoria sobre Troya, Agamenón tomó a la princesa troyana Casandra como botín de guerra, con quien algunas versiones aseguran que tuvo dos hijos, Teledamo y Pélope. Al regresar a Micenas, se encontró con que su esposa Clitemnestra se había unido a Egisto y estaba sedienta de vengar la supuesta muerte de su hija Ifigenia. Durante el banquete de bienvenida, ambos asesinaron a Agamenón y a Casandra. Según Esquilo, Clitemnestra le arrojó una red, o bien un vestido, mientras tomaba un baño para luego matarlo con tres golpes. Se dice que los dos hijos extramatrimoniales también fueron asesinados.

Aunque Heinrich Schliemann había visitado el yacimiento de Micenas previamente y había abierto sin permiso 34 cortes, la excavación no comenzó oficialmente hasta 1876.

A partir de ese momento sólo necesitó tres meses para dar con el hallazgo que le dio fama: un conjunto de seis tumbas de fosa vertical, el llamado Círculo A, que contenía 18 individuos y unos espectaculares ajuares funerarios. Las tumbas de fosa se excavaron en el suelo, a unos 4-5 m de profundidad, y presentaban suelo, paredes y techo. Los difuntos se colocaban en el suelo de la fosa, junto al ajuar funerario y ofrendas de animales; las tumbas se cerraban con vigas, y la fosa posteriormente se cubría con tierra, situándose una estela en la parte superior de cada fosa.

Datadas en el siglo XVII a. C. las tumbas contenían la familia de uno o varios jefes guerreros o nobles. La enorme cantidad y lujo de las piezas halladas apoyan esta teoría.

Entre ellas suman unos 15 kg de oro, copas de este metal, diademas, joyas, alfileres o broches, una espada de bronce con empuñadura esmaltada, una daga, también de bronce, con una escena de caza y hasta trece estelas funerarias.

Gracias al descubrimiento de estas tumbas, que eran la primera representación de arte micénico, se supo que los micénicos eran un pueblo muy comercial, con una clase alta muy dada al lujo, así también se vislumbra una cierta influencia de culturas como la cretense.

Lo que sigue siendo un misterio es el ocaso de este pueblo casi mítico.

En cuanto a la llamada "Máscara de Agamenón" que parecía ser la prueba de la existencia real del épico monarca griego, ahora sabemos que todos los materiales de estas cinco tumbas están fechados entre 1550 y 1500 a.C.; es decir, unos 300 años antes del mítico rey.

Por lo que se ha deducido que en realidad corresponden a otros jefes micénicos que participaron en una expedición a Egipto, a juzgar por diversos objetos de esta procedencia, pudiendo ser los de oro el pago por participar en la campaña contra los hicsos. Además, esta máscara y las otras encontradas estaban puestas sobre la cara del difunto, lo que corresponde claramente a una tradición egipcia.

¿Existió realmente entonces el rei Agamenón?.

Sobre los principales participantes en la guerra no se sabe mas que lo que cuentan los mitos por lo que es muy difícil saber si están basados en la realidad o si fueron héroes mitificados.

Por ello pienso que lo más importante es aquilatar que: la vigencia de su leyenda, a través de la historia y la literatura, nos transmite las imágenes de una época de la humanidad, en la que en las creencias populares, los héroes rivalizaban a cada paso con los dioses por dominar el mundo en que vivimos.

Fin