LA BATALLA DEL CAMPO DE AZAFRÁN: ASCENCIÓN DE LA ESTRELLA ARGEADA
Lic. Miguel Angel García Alzugaray

La mayoría de los historiadores clásicos que se refieren a las campañas de Filipo II de Macedonia coinciden en afirmar que uno de los enemigos que más dolores de cabeza le dio en los campos de batalla, fue el focidio Onomarco que llegó a derrotarlo incluso en dos ocasiones, hasta que fue aniquilado en el sangriento combate del Campo de Azafrán. . Veamos los acontecimientos.

A principios del verano del 357 a. C , mientras Filipo y Mirtale (Olimpia de Epiro) disfrutaban de su prolongada luna de miel, estalló en Grecia la Guerra Social o Guerra de los Aliados provocada por el aumento del poder de Atenas sobre la Segunda Liga Ateniense. Quíos, Rodas y Cos derrocaron sus gobiernos democráticos y abandonaron la Liga, auxiliados por Bizancio. Los generales atenienses Cares y Cabrias fueron los encargados de dirigir la flota ateniense. Durante el verano, , la flota de Cabrias fue derrotada y él muerto en el ataque a la isla de Quíos. Cares fue entonces el que se hizo con el total control sobre la flota ateniense y se retiró al Helesponto para iniciar operaciones contra Bizancio.

Los generales griegos Timoteo, Hipócrates y el hijo de éste, Menestos fueron enviados a ayudarle durante la batalla naval que se preveía contra la flota del enemigo. Timoteo e Hipócrates rechazaron entablar batalla debido al mal tiempo, pero Cares sí lo hizo y perdió casi todos sus buques.

Filipo vió en esta guerra una oportunidad dorada para satisfacer los intereses del imperio macedonio en la región del Egeo. En 357 a. C., Filipo tomó

Anfípolis, un almacén de oro y plata de las minas del monte Pangeo y sus inmediaciones, así como madera, asegurando el futuro económico y político de Macedonia. Secretamente ofreció Anfípolis a Atenas a cambio de Pidna, pero cuando accedieron, a Pidna y Potidea habían sido ocupadas en invierno.

Diodoro Sículo nos cuenta que en el 357 a.C, Filipo penetró en Tesalia en ayuda de sus aliados de Larisa. Para ello, Filipo descendió a Tesalia con su ejército para enfrentarse a Licofronte, que llamó inmediatamente a sus aliados focidios; tras la llegada de Fallo, que había sido enviado por Onomarco con parte de su ejército mercenario mil hombres), Filipo obtiene la primera victoria frente a ambos aliados en el verano de ese mismo año.

Por su parte, según el propio Diodoro Sículo, al año siguiente (356 a.C), estalló la llamada Tercera Guerra Sagrada que también sería aprovechada por Filipo II. "después de la llamada Segunda Guerra Sagrada, Tebas dominó la Anfictionía. Fócida fue multada fuertemente por una ofensa trivial, lo que enfadó a Filomelo, el entonces líder de Fócida, quien tomó el control de Delfos.

El ejército de Fócida era relativamente pequeño y débil, así que Filomelo reclutó un ejército mercenario entre los estados griegos vecinos.

Filomelo utilizó los tesoros del templo de Delfos para mantener a sus mercenarios hasta que fue derrotado por los beocios y los tesalios en 354 a. C. y se suicidó.

Después de que Filomelo fuera vencido, Fócida encontró un nuevo líder, Onomarco, quien derrotó a los beocios y se alió con Feras.

Entre tanto, en el 356 a. C. tras derrotar a una nueva coalición de tracios, ilirios y peonios, apoyada por Atenas, Filipo se sintió lo suficientemente fuerte como para postergar a su sobrino Amintas IV, y proclamarse rey de Macedonia, con el nombre de Filipo II.

En el 355 a. C. conquistó la ciudad de Crénidas (a la que bautizó con su nombre llamándola Filipos o Filípolis) cerca de la costa del mar Egeo, a orillas del río Hebro y al otro lado de la zona minera del monte Pangeo. Desde esta ciudad podía tener el control absoluto de la producción de oro y a partir de ese momento, Filipo pudo acuñar en este metal y dejar de lado la plata que patrocinaban otras ciudades.

También atacó Abdera y Maronea, en la costa de Tracia, ciudad que antes había pertenecido a Atenas. Con la conquista de Metone, en la que Filipo perdió el ojo derecho, finalizó la primera fase de expansión por la costa (354 a. C.).

Durante la campaña del 354 a.C, Filipo sería derrotado en dos ocasiones por Onomarco y hubo de retirarse. Del primer enfrentamiento no sabemos nada, si bien el hecho de que se llegara a un segundo combate nos induce a pensar que el resultado no fue decisivo.

Polieno, el jurista macedonio que escribió sobre materia militar, nos ha dejado el siguiente fragmento sobre el segundo combate: «Eligiendo una posición frente a una montaña con forma de media luna, y escondiendo sus catapultas con su munición de piedras y sus artilleros en la zona alta de cada flanco, Onomarco dirigió a su ejército hacia el terreno llano.

Cuando los macedonios les salieron al encuentro y les disparaban de lejos, los focidios fingieron huir hacia la zona central de la montaña. Los macedonios cargaron con ánimo e ímpetu, pero la falange macedónica fue lanzada al desorden por el fuego de las catapultas desde terreno superior. Entonces Onomarco mandó a sus focidios girarse y cargar contra el enemigo. Cogidos entre el fuego de la artillería y la carga desde un terreno más elevado, las tropas macedónicas se retiraron con grandes dificultades y pérdidas en su huida»^^

Sólo con gran dificultad pudo Filipo sacar a su ejército de tal encerrona, y con buen número de bajas. La victoria de Onomarco se debió sobre todo al uso de máquinas de asedio y a la astucia de éste, gracias a la cual Filipo y su ejército se vieron superados.

No obstante, el monarca macedonio consiguió devolver el orden a sus filas, ayudadas en la retirada por la caballería, previniendo la derrota total en caso de haber huido sin orden".

Esta derrota, fue evidentemente un trago muy amargo para Filipo que juró vengarse de Onomarco. Así, a finales de la primavera del año siguiente (353 a. C), el macedonio regresó a Tesalia con su ejército al completo, que junto a sus aliados tesalios sumaría veinte mil infantes y tres mil jinetes, y puso sitio al puerto de Peras, Pagasas.

Onomarco, al mando de quinientos jinetes y veinte mil soldados (la mayoría hoplitas mercenarios experimentados), acudió rápidamente en su ayuda, en dirección a Pagasas para encontrarse con la armada ateniense que había acudido en su apoyo, y una vez reunidos enfrentarse junto a sus aliados de Feras contra el ejército de Filipo y la Confederación Tesalia.

Sin embargo, parece que Onomarco se dirigió al Norte desde Beocia sin preocuparse por protegerse de un posible ataque macedonio, y no tomó ninguna de las rutas montañosas alternativas que le habrían proporcionado una mayor protección, así como un terreno en parte más apropiado.

Filipo, consciente de su momentánea superioridad, corri´ó a su encuentro en dirección sur, al momento que abrían el ataque y hostigaban inicialmente al ejército enemigo, tropas que en este momento estaban armadas sobre todo con jabalinas. Quizá Onomarco subestimara a las tropas macedónicas, o simplemente se viera forzado por la situación. En cualquier caso, se debe de tener en cuenta que su ejército ya había vencido al

macedonio en dos ocasiones durante el año anterior, al igual que lo hicieran tebanos y atenienses en la década de 360, por lo que quizá considerase a la falange de los hoplitas superior al ejército macedonio, anticipándose a su encuentro con Licofronte y con la armada ateniense.

El ejército de Filipo estaba compuesto por una potente caballería, de la que aproximadamente la mitad debía ser macedónica.

Sin duda Filipo tenía un objetivo claro: celebrar la batalla en terreno apropiado para ella. Tesalia disponía de amplias llanuras, y en ellas la caballería debía jugar un papel decisivo. Entre su infantería contaba con cierto número de infantería ligera, algunos hoplitas y sobre todo sus "compañeros", seguramente organizados en la falange macedónica. Frente a ellos estaba la masa de mercenarios de Onomarco, en su mayoría hoplitas, pero suponemos que contaría también con cuerpos de infantería ligera y peltastas, además de sus quinientos jinetes.

El enfrentamiento del Campo de Azafrán, debió producirse en la llanura costera de Acaya Ftiotide, la única con espacio suficiente para el despliegue de más de cuarenta mil hombres y cercana a la costa, que además se encuentra en el camino que debía cruzar Onomarco para encontrarse con sus aliados. Suponemos que Onomarco, consciente de la situación, buscaría algún accidente del terreno que guardara al menos uno de sus flancos, o quizá formó en cuadro, como hiciera Bardilis cinco años atrás.

Sin embargo, la superioridad de la caballería macedónica y tesálica era aplastante, y el hecho de que se impusiera sobre la mercenaria enemiga fue sólo cuestión de tiempo.

Hecho esto, Onomarco quedó claramente a la defensiva y a merced de Filipo, quien utilizó nuevamente a su infantería armada de las pavorosas sarisas en conjunción con la caballería para abrir las líneas enemigas y cargar velozmente allí donde surgían huecos o quedaban al descubierto algún flanco.

La victoria fue absoluta, y los mercenarios sufrieron hasta seis mil bajas, mientras otros tres mil eran capturados, siendo posteriormente arrojados al mar, y como consecuencia de la derrota, el tirano Licofrón fue expulsado de Feres.


Tras la batalla, Onomarco fue ahorcado por Filipo. Otras fuentes aseguran que fue crucificado.

La venganza de Filipo se había cumplido. Sin embargo, a continuación el macedonio no pudo penetrar en la Grecia central, al estar bloqueadas las Termópilas por los focidios de Failo, apoyados por atenienses y espartanos. Entonces, reorganizó Tesalia bajo su hegemonía y se retiró hacia Epiro primero, y hacia el noreste después, extendiendo en el 351 a.C su área de influencia y sometiendo las ciudades costeras griegas del Mar Negro hasta el río Hebro.

Esta victoria de Filipo II aseguró su nombramiento como gobernante (Tagós) de Tesalia, marcando un paso importante en el surgimiento de Macedonia a la ascendencia política en la antigua Grecia.

FUENTES

• Diodoro Sículo. Biblioteca histórica. Obra completa. Madrid:

Editorial Gredos.

ISBN 978-84-249-2292-4.

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-Justino - Epítome de Pompeyo Trogo Historia Filípica

Fuentes modernas[editar]Buckler, John (1989). Philip II and the Sacred War.

Brill Archive. ISBN 9004090959.

Buckley, Terry (1996). Aspects of Greek history, 750-323 BC: a source-based

approach. Routledge. ISBN 0415099579.

Cawkwell, George (1978). Philip II of Macedon. Faber & Faber. ISBN 0571109586.

Green, Peter (2008). Alexander the Great and the Hellenistic Age. Phoenix.

ISBN 9780753824139.

Green, Peter (2006). Diodorus Siculus - Greek history 480-431 BC: the