EL ESCARABAJO DE CORAZON: UNA JOYA DEL ARTE FUNERARIO DEL ANTIGUO EGIPTO
Lic. Miguel Angel García Alzugaray

Una de las valiosas piezas que integran la rica colección del Antiguo Egipto del Museo de Bellas Artes de La Habana, es un "escarabajo de corazón" de lapislázuli de la dinastía XXV, donado por parte del Dr. Cristian Loeben, curador del Museo Kestner de Alemania, por haber cumplido este especialista 20 años de colaboración en el año 2013 con el museo cubano.

Esta pieza posee características especiales porque el escarabajo tiene cabeza de halcón con una posición frontal y en su reverso aparece una inscripción con jeroglíficos.

"En Cuba existen ejemplares de escarabajos de otras dinastías, pero ninguno posee la valía del nuevo ejemplar. Además de su mérito artístico, este escarabajo con cabeza de halcón, es una joya escultórica de gran valor arqueológico y ceremonial", comentó para la Agencia de Información Nacional, Christian Loeben, eminente egiptólogo alemán, al donar este año la pieza perteneciente a la dinastía XXV del antiguo Egipto, al Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

El período al que pertenece la estatuilla no estaba representado en el conjunto de arte patrimonial Conde de Lagunillas, la colección más importante dedicada a la era de los faraones egipcios en América Latina, dijo a esta reportera la doctora María Castro, especialista en Arte Antiguo del MNBA

La pieza consiste en un escarabajo esculpido en lapislázuli, mineral de color azul intenso, de solo 1,5 centímetros, y posee una belleza inigualable. Cuenta con un soporte en su mayoría de oro y como rasgo característico de la joyería egipcia, incrustación de composición vítrea.

Los escarabajos, figuras emblemáticas de la cultura antigua egipcia, están relacionados con el Dios Sol y se colocaban entre las bandas de lienzo con las cuales se enfardelaban los cadáveres durante el proceso de momificación, con intención religiosa para que el alma del fallecido encontrara su ruta correcta.

El rol del escarabajo del corazón en el ritual funerario del Antiguo Egipto es complejo, al sincretizar diversas ideas en cuanto a su forma y función. A través de la magia simpática, daba, esencialmente, una protección mágica al portador, tanto en la vida como en la muerte. En el ámbito funerario estaba destinado a garantizar el bienestar del difunto ya fuera hombre, mujer o niño.

El uso del escarabajo de corazón se generalizó entre los individuos de notable situación social a lo largo del Reino Nuevo. Estos objetos adquirieron una especial relevancia en un momento posterior, hacia la Din. XXI.

Entre los antiguos egipcios el corazón era interpretado como la fuente de todo pensamiento, donde adquiría toda su forma y la fuerza necesaria para llevarlo a cabo a través de los cambios que iba a experimentar el espíritu del difunto. Los antiguos egipcios creían que el corazón atesoraba la esencia de vida como poseedor del poder vital del hombre conectado con su ka. En este sentido, el escarabajo del corazón se convierte en el doble y protector del corazón real y como protector de la vida futura.

Como tal, existen diversos pasajes en relación al amuleto protector que aparece a partir de la dinastía XIII[5].

En ocasiones personifica el espíritu del fallecido, y su ausencia significa la muerte[6], la imposibilidad de renacer en el Más Allá. Por esta razón, el difunto recibe un corazón purificado y gracias al reencuentro con éste y los demás miembros, revive en ultratumba alimentado por la diosa Maat.

La creencia en los poderes sobrenaturales del escarabajo viene dada a partir de la naturaleza de su signo, concebido como símbolo de la transformación y creación de lo que viene a ser, lo que existe y renace de sí mismo[7].

Si bien en el Ritual de la Momificación el corazón mortal se quedaba en su lugar, en ocasiones era sustraído y guardado junto a los pulmones en el vaso canopo del hijo de Horus Duamutef, orientado al punto cardinal este y protegido por la diosa Neit[8].

En cuanto a la ubicación del escarabajo del corazón lo podemos encontrar:

- Sobre el pecho izquierdo, en contacto con la piel[9].

- Excepcionalmente sobre el pecho derecho.

- Sobre o entre los vendajes del pecho, estómago y nacimiento del codo.

- Sobre la boca[10].

- Sobre la ropa.

- Al lado del cuerpo.

- Como colgante en el cuello o brazalete[11].

El significado de cada escarabeo de corazón variaba según los ensalmos grabados en su base. Los capítulos del Libro de los Muertos en relación a este asunto comienzan en el capítulo 26, que asegura la posesión del corazón y que no sea robado.Los capítulos 27-29 garantizan no será sustraído por los demonios del inframundo; es la idea de conducir al alma lejos de los espíritus malignos.

El difunto aparece adorando su corazón en forma de amuleto para asegurar su victoria en la escena de la psicostasia[12], ya que el escarabajo del corazón podía influir ante el tribunal en los testimonios incómodos del difunto[13], lo que nos indica que estas fórmulas estaban destinadas a consagrar el amuleto protector.

El Cap. 30 del LM es una negación enumerada de las malas acciones realizadas en vida y, por tanto, un rechazo del concepto de pecado y culpa por medio de las palabras mágicas de poder. Los egipcios consideraron que en ocasiones podría resultar insuficiente la recitación de las palabras del conjuro para que éste funcionase, y prefirieron asegurar la eficacia del mismo inscribiéndolo en soportes con diseños especiales, realizados en materias primas seleccionadas por su valor mágico. En este grupo de objetos, cargados de fuerza mágica, se incluyen los llamados escarabeos de corazón, objetos con la forma del coleóptero que sirvieron de soporte para diversos capítulos del Libro de los Muertos[14].

En el ámbito de la Creación, las cosas vinieron a la existencia mediante aquello que era pensado por el corazón y verbalizado por la lengua del demiurgo. En el hombre, el corazón es el responsable de las capacidades intelectuales, emocionales y sensoriales y es el que atesora sus pensamientos más ocultos: la razón, la memoria, la conciencia y el deseo, pues es la fuente del libre albedrío humano. Físicamente es el que dirige todos los miembros y rige las funciones del cuerpo como motor del mismo[15]. Por lo tanto, es la esencia de cada individuo y debe asegurar la inmortalidad del alma en el Más Allá. Por esta razón, en ocasiones será presentado como ba, asociado a aspectos de la vida y la conciencia[16].

En el pensamiento egipcio, el corazón acoge la rectitud o Maat que debe practicar cada persona, pues es el centro de la vida moral. No tener corazón es igual a estar muerto. Esta es la razón de que Maat fuera ofrendada en un ritual diario a la estatua cultual, para que dicho concepto habitara en el dios.

Antes de introducir el escarabajo de corazón en la momia, el amuleto había sido objeto de dos rituales que conocemos gracias al Cap. 30B y 30. El escarabeo era ungido con mirra y aceite para dotarlo de vida, de igual forma que las unciones dotaban de vida para la regeneración a los miembros de la momia. En el ritual del embalsamamiento, al igual que se procuraba la apertura de los sentidos, las unciones regeneran el corazón[17], y al mismo tiempo que se insuflaba vida al difunto se le insuflaba al escarabajo del corazón[18] para que éste fuera eficaz en la nueva etapa.

Para poder reunir los miembros y reanimar el cuerpo, el corazón debía estar "vivo[19]" y colocado en su lugar[20]. Si bien el egipcio distinguía dos corazones, el físico HAty y el espiritual ib, era éste último el que se pesaba en la balanza de Maat ante el tribunal de Osiris. El otro se mantenía en el interior del cadáver, protegido por el escarabajo para no distraer al difunto al remover sus vísceras durante la momificación[21], y era el mismo escarabajo el que autorizaba las transformaciones (jeperu)[22], siendo el corazón del difunto un elemento indispensable para la vida futura.

FUENTES:

-BICKEL, S., La cosmogonie égyptienne avant le Nouvel Empire. OBO 134. Friburgo, 1994. p. 87.

-DAVID, R., Religión y magia en el antiguo Egipto. Crítica. Barcelona, 2003. p. 155.